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LOS MARTIN DEL CAMPO

El Siervo de Dios Juan Manuel es más bien conocido por los apellidos heredados de sus padres. Se le conoce como el Padre Martín del Campo. Muchos fieles tomaban el apellido por el nombre y por eso lo llamaban “el padre Martín”, “el padre Martincito” o “el padre Martín del Campo”. El mismo diablo vociferaba “échenme al Martín”.

Don Manuel, padre del Siervo de Dios, se apellidaba Martín del Campo. Su madre Ana María también llevaba los mismos apellidos y la razón estriba en que eran primos hermanos. El padre de Don Manuel y el de Doña Ana María eran hermanos. Ellos contrajeron matrimonio canónico el 23 de febrero de 1905 a la edad ambos de 26 años en la Parroquia de Lagos de Moreno, Jal., y les fue otorgada la dispensa de consanguinidad “en primer grado con segundo”, según el viejo Código y que equivale al cuarto grado de consanguinidad en el nuevo Código de Derecho Canónico (cfr. C. 1091 § 2). Se trata de un impedimento dirimente en orden a la validez del matrimonio que de no ser dispensado hace nulo el matrimonio. Sus amonestaciones fueron leídas el 18 y 25 de diciembre de 1904 y el 1 de enero de 1905 sin resultar otro impedimento más que el ya mencionado. Fueron asistidos en matrimonio por el Padre Juan Cabello el cual recibió la delegación correspondiente del Sr. Cura el Padre Genaro Escobar. Los matrimonios entre parientes cercanos no son bien vistos y de hecho la misma Iglesia los restringe pero el amor entre los padres del Siervo de Dios se impuso ante costumbres y obtuvieron la dispensa necesaria del Gobierno Superior Eclesiástico.

Don Manuel Martín del Campo era telegrafista y auditor de los Ferrocarriles Nacionales de México. Al ser telegrafista estaba bien enterado de las noticias que llegaban al pueblo de Lagos a través de este medio informativo, avanzado para la época y hoy bastante superado por la tecnología digital. Su carácter era fuerte. Estaba bien enterado del ambiente anticlerical que reinaba en México.

Doña Ana María era de carácter dulce pero enérgico a la vez y estaba dotada de una hermosa voz y sabía hilar y pintar al óleo. Ella estudió en el Conservatorio Nacional de México y recibió una beca para estudiar en Milán, Italia, pero prefirió no dedicarse a las artes sino unirse en matrimonio con el telegrafista y auditor de los ferrocarriles. Dejó atrás los escenarios para dedicarse con paciencia a las labores del hogar y así acompañar y educar a sus hijos.

De este matrimonio nacieron siete hijos de los cuales murieron tres niñas. Sobrevivieron Magdalena la cual se casó, tuvo seis hijos y murió de cáncer. Fernando, Juan Manuel y José de Jesús el cual se casó, no tuvo hijos y murió del corazón en el D.F. De estos hermanos sobresalen Fernando y desde luego nuestro Siervo de Dios. Sabemos que Doña Ana María que era una madre muy piadosa, le pedía a Dios le concediera que uno de sus hijos fuera sacerdote y en premio de sus oraciones tanto Fernando como Juan Manuel fueron marcados por el sacramento del orden. Fernando siendo religioso josefino fue atropellado por un tranvía en el D.F. perdiendo el brazo izquierdo y por esta razón fue ordenado presbítero en la República de El Salvador por un Obispo josefino. El Siervo de Dios fue ordenado  presbítero  el 21 de diciembre de 1940 en la catedral de Xalapa por Mons. Manuel Pío López Estrada. ¡Cuánto hubiera querido que San Rafael Guízar le hubiera impuesto las manos! Mientras que Fernando era de carácter fuerte y gritón el Siervo de Dios reflejaba una paz y una mansedumbre (lo cual no quiere decir que tuviera un carácter blando). Cada quien era como el reverso de la medalla.

Don Manuel y Doña Ana jamás imaginaron que uno de sus hijos estaría en proceso de beatificación y canonización. Fueron un matrimonio abierto a la vida. La piedad, especialmente de la madre, fue bendecida por dos sacerdotes, ambos sin lugar a dudas santos, pero uno de ellos, el Padre Martín del Campo, con una santidad heroica. Ya veo a los hermanos sacerdotes Fernando y Juan Manuel celebrando en el altar del cielo el sacrificio del Cordero Inmaculado. Grosso modo estos fueron los Martín del Campo.

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