El evangelio de este domingo comienza con una petición concreta que los apóstoles hacen a Jesús: “Auméntanos la fe”. Esta petición se da en un contexto en que Jesús previene a sus discípulos de no ser ocasión de pecado o tropiezo para los pequeños, y da algunas recomendaciones sobre el perdón. Si nos vamos más atrás, podemos ver a Jesús dedicado de tiempo completo a instruir a sus discípulos: que advierte sobre la seriedad y los riesgos de seguirlo (Lc 9, 57-62), que enseña a orar (11,1-13), que previene contra la hipocresía y la levadura de los fariseos (12, 1-12), que advierte sobre el peligro de las riquezas (12, 13-21; 16, 19-31), que insiste en la misericordia y el perdón (15, 1-32; 19, 1-10). Muchas han sido las recomendaciones y exigencias de Jesús a sus discípulos desde que tomó la determinación de subir a Jerusalén. Los discípulos se sienten limitados, con muy pocos recursos y con necesidad de tener más fe. Por eso su petición. Lo curioso es que Jesús responde a esta petición con una comparación: “Si tuvieran fe, aunque fuera tan pequeña como una semilla de mostaza, podrían decir a ese árbol frondoso: ‘Arráncate de raíz y plántate en el mar, y los obedecería”‘. Lo que parece decir Jesús es que el asunto de fondo no es tener más o menos fe sino tener una fe firme, aunque ésta sea pequeña. Dios quiere una fe comprometida, una fe puesta en práctica. Para ejemplificar esto, Jesús utiliza la imagen del criado laborioso que cumple su jornada de trabajo. Así como se aprende amar en el ejercicio del amor, la fe se aumenta o fortalece al ponerla en práctica: al hacer todo aquello que Jesús ha enseñado con su vida.
Jesús no quiere terminar esta instrucción sin tratar el tema de la gratuidad de la fe. La comparación parece dura: “¿Tendrá acaso que mostrarse agradecido (el amo) con el siervo, porque éste cumplió con su obligación?”. Hay una invitación a hacer las cosas con humildad, sin esperar nada a cambio; a reconocer que la fe es ante todo un don y que la capacidad de vivir la fe, de cumplir lo mandado, no es sino gracia. Por eso Jesús termina: “Cuando hayan cumplido todo lo que se les mandó, digan: ‘No somos más que siervos, sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer”‘.
Dios todopoderoso y eterno, que en la superabundancia de tu amor sobrepasas los méritos y aún los deseos de los que te suplían, derrama sobre nosotros tu misericordia para que libres nuestra conciencia de toda inquietud y nos concedas aún aquello que no nos atrevemos a pedir. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
OCTUBRE: MES DEL ROSARIO
Dado que el 7 de octubre conmemoraremos a María Santísima como Nuestra Señora del Rosario hemos iniciado el rezo del Rosario en el territorio parroquial. La imagen peregrina de Fátima visitará nuestras colonias y calles. Debemos implorar a Dios por mediación de María conceda a la humanidad salud y paz. Se hará colecta de despensa la cual en su momento se repartirá entre los más necesitados.
San Francisco de Asís
El 4 de octubre celebraremos la fiesta de San Francisco de Asís. Nació en el año de 1182 y, luego de una vida juvenil disipada, se convirtió, renunció a la herencia paterna y desposó la pobreza, para imitar más perfectamente a Cristo y vivir para predicar el amor a Dios. Luego que reunió a los primeros compañeros, Francisco se presentó al Papa Inocencio III quien le aprobó, verbalmente, su predicación penitencial que se articula en el conocido “Paz y Bien” y tiene como objeto reconciliar a todas las clases sociales. La visión optimista de la vida hace de san Francisco el “hermano universal”, su espíritu auténticamente evangélico y revolucionario, su amor a la Iglesia son mensajes siempre vivos para el mundo actual.
Oración por la paz de San Francisco de Asís
Señor, hazme un instrumento de tu paz: donde haya odio, ponga yo amor, donde haya ofensas, ponga yo perdón, donde haya discordia, ponga yo unión, donde haya error, ponga yo verdad, donde haya duda, ponga yo fe, donde haya desesperación, ponga yo esperanza, donde haya tiniebla, ponga yo luz, donde haya tristeza, ponga yo alegría. Oh, Señor, haz que yo no busque tanto el ser consolado, como consolar, el ser comprendido, como comprender, el ser amado, como amar. Porque dando es como se recibe, olvidándose de sí es como se encuentra, perdonando es como se es perdonado, muriendo es como se resucita para la vida eterna. Amén.
DECANATO
El próximo miércoles tendremos los sacerdotes del Decanato Perote nuestra reunión mensual ordinaria. En esta ocasión le toca a la parroquia de Las Vigas recibirnos. Les pedimos nos acompañen con su oración.